El proyecto consiste en la recuperación de una finca vitivinícola tradicional en La Palma, con el propósito de devolverla a su paisaje productivo y cultural. El trabajo incluyó un análisis exhaustivo del terreno y de las condiciones microclimáticas, la selección de variedades autóctonas adaptadas al entorno volcánico y la planificación de un nuevo ciclo de cultivo sostenible. Este proceso no solo busca reactivar la actividad agrícola, sino también preservar la memoria vitícola de la isla y fortalecer su identidad enoturística.
Objetivos
El proyecto persigue varios objetivos complementarios: recuperar el uso agrícola de una finca abandonada y ponerla nuevamente en valor, rescatar variedades locales para mantener viva la diversidad genética del viñedo palmero, aplicar prácticas sostenibles que respeten el suelo, la biodiversidad y los ritmos naturales, y reforzar el atractivo enoturístico y patrimonial de la zona, integrando la finca dentro de rutas y experiencias que conectan a visitantes con el territorio.
El proyecto se desarrolla desde una visión integral, combinando la asesoría enológica, la planificación técnica y la valorización paisajística. Se aplican criterios de viticultura sostenible, priorizando el manejo manual, la mínima intervención y la conservación de la fertilidad del suelo volcánico. Además, se fomenta la colaboración con viticultores locales y entidades vinculadas al enoturismo, creando un modelo replicable que une conocimiento técnico, respeto ambiental y compromiso cultural.



Resultados o impacto
La finca ha recuperado su capacidad productiva, incorporando cepas autóctonas adaptadas al clima y al terreno de la isla. Hoy vuelve a formar parte del paisaje agrícola de La Palma, aportando valor ecológico, económico y cultural. Además, se ha convertido en un espacio de referencia para el enoturismo local, integrándose en rutas y experiencias que permiten a los visitantes conocer de cerca la historia viva del vino palmero y su profunda conexión con la tierra.
